viernes, 27 de mayo de 2011

INVERNAL. Jordi Doce

El tiempo no te ha dado las respuestas,

Sólo nuevas preguntas.

Declina con las horas

La luz, las calles se despueblan,

Desde tu cuarto sólo ves

Un futuro de ramas harapientas,

La noche agazapada en los tejados,

Y crees sentir, incluso, esa quietud

Que precede a la nieve

Como un aliento contenido,

Algo que espera a ser

Y desespera.

El invierno

Lo hace todo más simple,

Con su buril de frío y de carencias.

Es una disciplina,

Un acuerdo entre el mundo y su reverso,

El lado de penumbra en que se apoya.

El color de la tarde

Se iguala al pensamiento.

Cae sobre la calle

Una luz aclarada, casi exenta,

Y todo se distancia y adormece

Como en un objetivo,

Como si el mundo fuera un diagrama del mundo,

Un mapa desnutrido y eficaz

Que ha dado con el hueso de las cosas.

La mente se complace en el invierno.

Le alivian sus aristas,

Su quieta economía,

La forma en que se atiene a lo que tiene.

Todo lo simplifica,

También estas preguntas intranquilas

Que cambian con el tiempo,

Que no cambian.

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